"Pero algunos príncipes seculares han tiránicamente invadido el dominio de muchos. Por lo tanto, cuando el poder de rebelión les asiste, estos muchos no están obligados a obedecerle"
Tomás de Aquino
Ayer fui a solidarizar con los alumnos en toma del jardín infantil Friedrich von Hayek de la comuna de La Pintana. Me recibieron con una lluvia de piedrazos, demostrando que estos peques son el sector más radicalizado del actual movimiento estudiantil. En el frontis del recinto hay una pancarta que revela claramente su motivación central: “Piko pa los adultos”. Previa realización de una ronda de preguntas, mediante la cual se descartó mi pertenencia a alguna iglesia, partido político, medio de comunicación y al Gope, me hicieron pasar al interior del establecimiento. Allí pude apreciar un orden en latencia de características impecables, un desorden constructivo que ya se lo quisiera cualquier liceo de excelencia. “En el principio fue el caos”, pensé. Con premura ejecutiva, fui llevado a continuación a una de las salas cunas. En el lugar, los peques habían organizado una mesa redonda, con leche y galletas, para que yo pudiera recabar su opinión acerca de los últimos acontecimientos. He aquí sus principales testimonios:
Justin, 3 años, 5 meses
“Prefiero no abrir la boca, porque cada vez que lo hago me acusan de estar ideologizado e instrumentalizado por el sicoanalismo soviético internacional”.
Alondra, 4 años, 2 meses
“Yo tuve la idea de rebelarme contra los adultos, cuando mi vieja continuó fumando y tomando durante el embarazo”.
Johan, 2 años, 11 meses
“Aquí los padres y apoderados han brillado por su ausencia, y como el presidente de la República es como un padre y apoderado para Chile, lo único que queda es mandarlo a la chucha”.
Jenifer, 3 años, 8 meses
“Hay que terminar con el binominalismo padre-madre, porque esa tranca nos ha fregado desde mucho antes de que fuéramos un proyecto equívoco en una mente impúber. Fíjese usted en la actual coyuntura, el tío Tatán nos quiere cagar igualito como nos cagó la tía Michelle”.
Alexis, 4 años, 7 meses
“Estos huevones: los adultos, sin excepción, son una mierda”.
Denisse, 1 año, 9 meses
“Nosotros queremos darle una dirección de fondo al actual movimiento estudiantil. Radicalizar la lucha, porque no es cosa de platas más o platas menos. Tampoco de becas más o becas menos. Este es un problema estructural que se arrastra desde que Adán y Eva culiaron por primera vez a los ojos de Yaveh. Por lo tanto, todos los adultos valen callampa. La solución no pasa por estos huevones cobardes; pasa por nosotros”.
Concluida la mesa redonda, en donde, como comprenderán, no me atreví a formular preguntas, me llevaron nuevamente a la puerta de entrada. Mientras transitaba por el patio, no pude dejar de pensar que "ser pendejo y no pasarse de la raya" es una contradicción en los términos. Y esbocé una sonrisa cómplice. Sin embargo, la última frase que le escuché a Denisse, la más politizada del grupo, me dejó un poco preocupado. Quizás estoy envejeciendo. “Ya van a ver en dos o tres años más, cuando incendiemos La Moneda y el Congreso y los sinvergüenzas que profitan allí vayan a golpear los cuarteles”, me gritó, cerrando la comunicación con un portazo. Como les dije, debo estar envejeciendo.
1 contradicciones:
Ahora entiendo por qué estos peques hablaban tanto de unos amiguitos noruegos. Afírmate "barrio cívico".
Publicar un comentario en la entrada